viernes, 20 de abril de 2018


Muestra permanente "Pueblos Originarios: pasado y presente”

Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano.

Museo Nacional del Hombre.

 

1° Sala: ARQUEOLOGÍA


Los primeros grupos cazadores-recolectores


El noroeste argentino presenta una geografía muy variada: bosques, valles, quebradas, desiertos, punas y cordillera acercándose al mar. Comprende las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja y parte de Santiago del Estero. Comenzando alrededor de 10.000 años este espacio permitió el desarrollo de numerosas formas de vida durante miles de años.

Pequeños grupos de 25 a 40 personas vivían de una economía basada en la caza del guanaco y en la recolección de plantas. Migraciones estacionales y el intercambio con otros pueblos similares, permitieron la exploración y el asentamiento en diferentes espacios.

Las viviendas eran cuevas y aleros rocosos, con piso de restos vegetales, y pozos que servían como depósitos y para arrojar los desperdicios.

La tecnología principal fue la talla en piedra, para armas y herramientas, útiles para la vida diaria.

Aparecen las primeras manifestaciones de arte pintado sobre las rocas contando algunos aspectos y creencias de sus vidas.
 
 
Hacia la producción de alimentos


 
Hacia el año 5.000 a.C, se inicia un proceso de cambio en las poblaciones del noroeste argentino, que consistió en la instalación de viviendas permanentes, junto con los primeros intentos de domesticación de camélidos y plantas; sin abandonar la caza y la recolección.
 
Las viviendas se empiezan a construir en espacios abiertos y se generan nuevas relaciones sociales dentro y fuera de cada grupo. Aparecen diferencias jerárquicas y de liderazgo. Estas variaciones, las podemos observar en enterratorios diferenciados: unos con ajuar funerario y otros más simples.
Aumento de población, cambios ambientales, restricciones territoriales, adelantos tecnológicos, pueden ser algunos de los factores que llevaron a este proceso, que pondrá rumbo al sedentarismo y la producción de alimentos.
Fue un paso complejo que trajo consigo modificaciones en la organización interna de las sociedades y en sus relaciones con el ambiente y con otros grupos humanos.

 
Los primeros agricultores y pastores
 
 
Se termina de consolidar la nueva forma de vida; consistente en la producción de alimentos, la organización en aldeas estables y el desarrollo de nuevas tecnologías (cerámica, metales, tejidos).
Las características del ciclo agrícola y el manejo de rebaños de llamas, conducen a la aparición de aldeas que son ocupadas todo el año, conformadas por recintos dispersos de adobe y piedra. Su forma era circular con una o más habitaciones redondas alrededor de un espacio central, donde se realizaban diversas actividades cotidianas.
Sus pobladores se encuentran ligados entre sí, principalmente por lazos de parentesco. Otras áreas más pequeñas en ambientes diferentes también son ocupadas temporalmente, con el fin de acceder a recursos de caza y recolección como el algarrobo y chañar. Los cultivos principales son el maíz, zapallo, quinoa, papa, poroto y ají.
Las costumbres funerarias diferencian enterratorios de adultos inhumados en pozos o cistas, y de niños en urnas.
Existieron variadas manifestaciones culturales en diferentes lugares del NOA.
 
 
Hacia la complejidad sociopolítica
 
 
Nuevos sistemas de organización social como "La Aguada" en el área centro-oriental de la Pcia. de Catamarca, se relacionan con cambios profundos y novedosos en la forma de vida de los pueblos de tradición agrícola de la región.
La integración regional está basada en la unión de diversas comunidades a través de un sistema de creencias, de fuerte raíz andina, organizado en torno del culto al felino, las cabezas trofeos y la ingestión de sustancias alucinógenas.
Aparecen construcciones monumentales, como pirámides de piedra y barro, junto a plazas en las que se reúne la gente para ceremonias públicas, y donde el sacrificio humano es uno de los rituales permanentes.
Los cultivos en terrazas son mejorados con sistemas de riego artificial, obteniendo alimentos excedentes para una sociedad en expansión, que contiene a una élite dirigente y a especialistas artesanales que empiezan a consolidarse como grupo.
La circulación de bienes y personas a través de regiones más amplias del NOA, consolidó un nuevo orden social con marcadas diferencias entre las personas, como nunca se había dado en las sociedades anteriores.
Su momento de máxima expansión se da alrededor del Siglo X d.C., y luego sus poblados son abandonados y destruidos. No sabemos cuales fueron los motivos de su caída; pero fenómenos naturales, problemas internos o externos pueden haber provocado su desaparición.
 
 
La organización por regiones
 
 
Desaparecida Aguada, comenzaron a manifestarse importantes diferencias culturales de una región a otra, cada una tuvo su desarrollo independiente, con estilos artísticos distintos, una marcada división territorial, defendida con luchas permanentes. Sin embargo, compartieron el mismo sistema de organización política y económica, así como probablemente sus creencias.
Cada una de ellas se organizaba en jefaturas, caracterizadas por grandes diferencias jerárquicas, con grupos sociales que tenían un acceso desigual al poder y la riqueza. La autoridad máxima era un jefe o curaca quien tenía el poder sobre las comunidades de uno o varios valles, pudiendo tener subalternos.
Aparecen grandes núcleos habitacionales, importantes construcciones defensivas “pukarás” y enormes cementerios. Se perfeccionan e incrementan las técnicas de riego artificial y la construcción y número de silos para almacenaje de alimentos. Todos estos cambios están relacionados con un importante crecimiento de la población y con la agudización de los conflictos entre los grupos sociales. En algunos poblados surgen esbozos de planificación urbana.
Surgen sociedades como las de Belén y Santa María, entre otras, que marchaban hacia un proceso de organización aún más complejo, pero alrededor de 1480, el imperio Inka comienza su conquista del noroeste argentino, imponiéndoles su estructura de estado.
Aparecen grandes núcleos habitacionales, importantes construcciones defensivas “pukarás” y enormes cementerios. Se perfeccionan e incrementan las técnicas de riego artificial y la construcción y número de silos para almacenaje de alimentos. Todos estos cambios están relacionados con un importante crecimiento de la población y con la agudización de los conflictos entre los grupos sociales. En algunos poblados surgen esbozos de planificación urbana.
Surgen sociedades como las de Belén y Santa María, entre otras, que marchaban hacia un proceso de organización aún más complejo, pero alrededor de 1480, el imperio Inka comienza su conquista del noroeste argentino, imponiéndoles su estructura de estado.



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